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miércoles, 26 de octubre de 2016

Vosotras antes molábais





En el mundo de la música pop llega un momento en la carrera de todo grupo o cantante (siempre que no haya sido prefabricado por la industria) en el que tiene que tomar una decisión: seguir siendo minoritario y conservar su aura de íntegro artísticamente según el cliché de lo alternativo, o atender los cantos de sirena de las multinacionales que le prometen una carrera directa al estrellato de masas.


La cada vez más frágil e irrelevante línea entre lo indie y lo mainstream


 A las bibliotecas esa disyuntiva no se les da: o naces estrella o naces humilde, y ríete tú de la sociedad de castas de la India si pretendes ir a más, salvo que sea en la consideración de tus usuarios, gracias al trabajo del día a día de los profesionales que las regentan. Estas cosas no pasan en cambio con unas viejas amigas nuestras: las pequeñas biblioteca libres.

Ellas que nacieron en los suburbios, se podría decir que hasta en el underground, que basaban su existencia en el DIY (Do It Yourself, el "háztelo tú mismo"), que desafiaron ordenanzas municipales en plan okupas para invadir vecindarios,  y se enfrentaron al establishment aburguesado de los gnomos de jardín: ahora se ven tentadas por el demonio de lo mainstream (agobio de anglicismos, oye).


Dos princesas Leia acudiendo a su pequeña biblioteca libre más cercana


Si es que lo de llevar ese libre en el nombre fue una provocación desde el principio, ahora que todos estamos más que vigilados, controlados y monitorizados. Tarde o temprano tenía que llegar quien se apropiara de la idea para fines comerciales, y ese alguien ha tenido que ser un payaso, concretamente Ronald McDonald. Él fue el encargado de inaugurar la primera biblioteca libre bajo la égida de la cadena de comida rápida McDonalds el pasado 8 de este mes en la ciudad norteamericana de Phoenix.

No sólo Donald Trump hace llorar a los niños, hay
más payasos que también provocan el mismo efecto

En anteriores posts hemos pintado a los gnomos de jardín con tintes un tanto siniestros y vengativos en su lucha contra las pequeñas bibliotecas libres, pero nada comparable a los payasos. En plena ola de invasión de payasos diabólicos (ya se han avistado hasta en Badajoz) y acercándose Halloween, lo cierto es que no creemos que las pequeñas bibliotecas libres hayan elegido el mejor momento para fichar por la multinacional McDonalds.

Hace sólo unos días la propia cadena de comida rápida decidía retirar durante un tiempo a su payaso Ronald, ante el auge de los payasos siniestros.

El clown que ha atemorizado a Gijón recientemente


Y es que estudiándolo con detenimiento: ¿quién sale más beneficiado en este trato? Según los últimos datos, más de 45000 pequeñas bibliotecas libres han surgido a lo largo del planeta en los últimos siete años, su aceptación por parte de las comunidades es cada vez mayor, han conseguido hasta el tutelaje de sus hermanas mayores: las bibliotecas públicas, que como contábamos en Acto de contrición las están utilizando para expandir sus servicios. Mientras, la cadena de comida rápida McDonalds pasa por momentos delicados por la competencia tan feroz, las campañas promovidas desde la misma Casa Blanca contra la comida rápida y ahora le faltaba que hasta el Vaticano casi la excomulgue urbanísticamente hablando.




Puede que la multinacional del payaso haya financiado bibliotecas públicas, regalado libros con sus menús, y hasta lanzado líneas editoriales para fomentar la lectura entre los más pequeños. Pero no parece los más idóneo el aliarse ahora mismo con el imperio de la hamburguesa. Menos aún  hablando de fomentar la lectura.

Por nuestra parte no dudamos que la buena reputación que las pequeñas bibliotecas libres acumulan les permitirán mantener su imagen pública con dignidad, pese a estas amistades peligrosas. Pero mucho nos tememos que esto sólo puede terminar de una forma: más tarde o más temprano terminarán abocadas al cliché de lo indie.

Eso lo que hacen alguna estrellas cuando quieren reflotar sus carreras (y sino ahí está Lady Gaga, que de diva pop interplanetaria ahora opta por disfrazarse de indie). Por eso, por la mención a la estrella de Bad romance, los payasos inquietantes y lo de volverse indie: ¿qué mejor que cerrar este nuevo post sobre las little free libraries que con una figura como Klaus Nomi?

Klaus Nomi fue una figura de lo más peculiar. Contratenor alemán, maquillado y vestido como un payaso futurista, mezcló entre las décadas de los 70 y los 80 el pop con la ópera y los sintetizadores en un cóctel inclasificable, que aún décadas después de su muerte, sigue resultando difícil de ubicar y casi tan inquietante como que ver a Ronald McDonald promoviendo la lectura.



jueves, 12 de mayo de 2016

Acto de contrición



Nos hemos reído de ellas, o al menos cachondeado, sin ánimo de ofender, de acuerdo; pero tomándolas un poco a chanza. Y hoy, un ¡¡ZAS!! en toda la boca más que merecido para este blog.

Nos referimos a las pequeñas bibliotecas libres (Little Free Libraries), un movimiento del que nos hemos choteado (cariñosamente podríamos decir, pero choteo al fin y al cabo) primero a cuenta de su guerra contra los gnomos de jardín, por su capacidad para subvertir el orden mundial; o por sus relaciones con el mercado inmobiliario. Y ahora desde la ciudad de Rochester (condado de Olmsted, Minnesota) nos llega una noticia que nos pone en nuestro sitio.



La Biblioteca Pública de Rochester está estudiando abrir nuevas sucursales en el condado, ante el éxito que están teniendo las pequeñas bibliotecas libres. El programa Neighbors Read (Vecinos que leen) que puso en marcha la biblioteca en los diferentes barrios del condado, instalando estas pequeñas casitas: ha conocido tal expansión, que les está llevando a plantearse ir un poco más allá.

El programa arrancó en 2013, con 13 bibliotecas en el área de Slatterly Park; y actualmente ha crecido hasta 120 pequeñas bibliotecas libres. Por esta razón, han abierto un plazo para que los vecinos que quieran actuar como anfitriones, en sus jardines, de una de estas bibliotecas; presenten sus solicitudes.

Hasta donde le habíamos seguido la pista a este movimiento; eran iniciativas privadas, de los propios vecinos, que decidían instalarlas en sus propiedades Pero es la primera vez que sabemos de bibliotecas que las instalen y promuevan.



Se nos está bien merecido por utilizar ese tonillo de hipster resabiado al cachondearnos de lo kitsch y pequeñoburgués que sonaba todo esto de los gnomos de jardín, y de las pequeñas bibliotecas libres. Más que nada, porque ahora se nos ocurre lo maravilloso que resultaría que desde la Red de Bibliotecas Públicas de la Región, lanzásemos un programa para instalar pequeñas bibliotecas libres por los distintos municipios. De este modo, por los carriles de la célebre y castigada huerta murciana, podrían proliferar pequeñas bibliotecas libres, convenientemente maqueadas con estilo de barraca autóctona. ¿No sería genial?


El ¡¡ZAS!! en toda la boca se amplía. A raiz de publicar este post
Luis Sánchez Martín nos informa vía Twitter, de que su libro Sin anestesia está
disponible en una de las Little Free Libraries de Rochester. En la foto se puede ver.


El idílico paraje del Molino del amor
en la huerta de Murcia
Sobre todo ahora que existen proyectos serios para rehabilitar espacios huertanos como el Molino del amor, y otros espacios emblemáticos de lo que fue la huerta murciana. Pero claro, eso sería contando con un civismo y un respeto por el bien común por parte de la ciudadanía, que no sabemos hasta qué punto se observaría a tenor de ciertos vandalismo a cuenta del servicio de bicicletas públicas

Pero sin desviarnos del asunto (algo prácticamente imposible con el estilo errático de este blog), y sin que sirva de justificación; pese a este ¡¡ZAS!! en la boca, que nos ha supuesto la noticia de Rochester, no prometemos nada. La cabra tira al monte; y puede que en el futuro volvamos a las pequeñas bibliotecas libres y los gnomos de jardín. Resultan francamente inspiradoras, en todos los sentidos.



jueves, 26 de junio de 2014

Lobbies de jardín



 Es bien sabido que hay conflictos bélicos de primer y segundo orden, según interesen más o menos a los medios en un momento dado; y nosotros llevamos un tiempo desatendiendo un conflicto del que hicimos varias crónicas en posts pasados: el de las pequeñas bibliotecas libres versus los gnomos de jardín. Y ya va siendo hora de remediar este abandono.

Little Free Library urbana en Nueva York
Como ya ocurriera antes en la localidad costera de Whitefish Bay, en la ciudad de Leawood, en Kansas, una ordenanza municipal impide las instalaciones permanentes en los jardines de los idílicos vecindarios, típicamente estadounidenses. Según nos relata la prensa local, la familia Collins había aprovechado el Día de la Madre, para instalar su propia pequeña biblioteca libre en el jardín, sumándose así a un movimiento que ya suma más de 15.000 seguidores en 62 países; pero desgraciadamente, incurrieron en una infracción municipal sin saberlo, y ahora su pequeña biblioteca libre se encuentra arrumbada en el garaje.

La pequeña biblioteca libre había sido construida por Spencer, el hijo de nueve años de la familia Collins, junto con su abuelo; y ha sido Spencer el que instó a sus padres para que promovieran un cambio en las ordenanzas municipales al respecto. El asunto ha ido a más, y hasta el propio alcalde ha tenido que pronunciarse, revelando que el requerimiento venía motivado por denuncias de los vecinos, y que el asunto se abriría a debate en el ayuntamiento.

Pero nosotros, avezados en descubrir las señales ocultas  sabemos bien quiénes están detrás de todo este asunto; está claro que el poderoso lobby de los gnomos de jardín está haciendo de las suyas, una vez más. Sólo hay que ver la connivencia que las autoridades demuestran con ellos, y que se ha evidenciado como nunca en otra noticia que nos llega desde el Reino Unido.

En la bella ciudad inglesa de Durham, la policía ha creado controversia entre los vecinos al “reclutar” a una patrulla de diez gnomos policías. Serán los encargados de promover una campaña para prevenir los robos veraniegos y el consumo de alcohol en los conductores.



Cada semana, la policía dará a conocer a un nuevo gnomo (cuyos nombres están tomados de policías de las series de televisión), que representará un tipo de delito a prevenir. Los gnomos acompañarán a los agentes en los coches de policía con las ventanas abiertas, y se ubicarán en distintos emplazamientos de la ciudad, como símbolo de la lucha contra el crimen.

Andy Silvester, de la alianza de contribuyentes, ha declarado sentirse desconcertado con la iniciativa. Según las sensatas palabras de Silvester:
 "Los gnomos no son, hasta donde yo sé, particularmente conocidos por su capacidad de lucha contra el crimen”
Pero el sorprendido contribuyente no sabe lo que nosotros sí sabemos sobre la conspiración a nivel mundial de los gnomos en contra de las pequeñas bibliotecas libres.

El artista Ottmar Hoerl evidenció las filias autoritarias y totalitaristas de los gnomos de jardín, como bien mostramos en Parte de guerra; y este episodio, no es más que una muestra más de su estrategia global para desestabilizar el orden mundial. 


Trailer de la película: Killer gnome


Y ya que estamos en Reino Unido, qué mejor que terminar con el gran David Bowie. Todos tenemos un pasado, así que nadie empiece a rasgarse las vestiduras, y de ese pasado, rescatamos esta joya bizarra donde las haya. 

El tema de El gnomo sonriente fue previo a la publicación de su primer disco en 1973. La canción, nominada por la BBC como una de las peores de toda la historia, consiste en un diálogo entre el gran duque blanco y un gnomo (¡¡¡WTF!!!). Si fueron capaces de convencer a Bowie para perpetrar esta canción, está claro que todo esto no pueden ser simples paranoias nuestras, y que el plan de los gnomos viene de muyyy lejos.