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martes, 10 de enero de 2012

Las viejas bibliotecas nunca mueren



De entre las iniciativas que pese a los tiempos que corren, surgen todavía por las bibliotecas de nuestro país, nos ha llamado la atención la creación dentro de la biblioteca pública de Peralta (Navarra), de la primera Rockoteca de la que tenemos noticia.

Uno de los integrantes del famoso grupo Barón Rojo y otro de Asfalto (José Antonio Campuzano “Serpa” y Julio Castejón, dos de esos rockeros que nunca mueren) fueron los encargados de inaugurar esta sección repleta de publicaciones de todo tipo, y por supuesto, grabaciones sonoras eminentemente rockeras. Con un nombre híbrido biblioteca-rock se ha denominado a la susodicha sección: En un lugar de la Marcha (como el título de un mítico album de Barón Rojo).

De esta asociación entre bibliotecas y músicos rockeros, poperos, hip hoperos, o cualesquiera otra tribu que queramos añadirle, ya hemos ido dando puntual crónica en sucesivas entradas (Sexo, drogas y tejuelos, Flow bibliotecario, ¿?*** me, I’m librarian), y tal y como comenta el responsable de la biblioteca Juan Manuel García, es una manera estupenda de atraer a público joven a las bibliotecas, y de diversificar nuestra oferta.

Desde aquí nos sumamos a este tipo de iniciativas: ¡¡Bibliotecas cañeras ya!!

jueves, 3 de marzo de 2011

Sexo, drogas y tejuelos


Los sambenitos es lo que tienen, y a unos (los bibliotecarios) nos toca bregar con el de profesionales un tanto aburridos, mientras que a los rockeros les toca cargar con el de problemáticos, drogadictos, y pendencieros. El caso es que si hablamos de Keith Richards, méritos sí que ha hecho a lo largo de su carrera para merecer alguno de ellos (y por supuesto, el gremio bibliotecario también para cargar con los suyos) por eso es sano que ciertas informaciones nos sorprendan, descubriéndonos otras facetas y cuestionando prejuicios.


Parece ser que en sus memorias el mítico Rolling Stone, descubre su pasión por la literatura, y es más, su pasión por las bibliotecas como lugar sagrado. El adalid del clásico sexo, drogas y rock´n roll, posee dos bibliotecas caseras a las que dedica su tiempo libre en sus residencias de Gran Bretaña y Estados Unidos. Y no sólo es una simple afición, según confiesa en varias ocasiones se ha planteado abandonar el rock para formarse profesionalmente en Biblioteconomía. Y de hecho, manifiesta su orgullo por poseer auténticas joyas bibliográficas que clasifica personalmente, cual profesional bibliotecario, mediante el sistema Decimal Dewey.

Pero no se agota en Keith Richards el pequeño juego que proponíamos en nuestro Facebook, también aquí en España otra figura icónica de la modernidad musical como es Alaska, ha manifestado en varias ocasiones que su orientación profesional de no haberse dedicado profesionalmente a la música, habría sido hacia la arqueología (de hecho cursa la carrera de Historia a través de la UNED), o la biblioteconomía. También en alguna ocasión mencionó lo de reponedora de supermercado, lo cual deja claro que de haber sido bibliotecaria las estanterías de su biblioteca habrían estado perfectamente ordenadas.

Moraleja: nunca te fíes de las apariencias para juzgar a una persona (o barriendo para casa, a un colectivo)