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jueves, 4 de abril de 2013

Leyendo entre tiburones

Nathan Fillion y su portada para la revista sobre libros Parade


Cartel para la
American Library Association

Y seguimos canonizando celebridades que pasan a engrosar nuestro Santoral bibliotecario. Tras Alec Baldwin, Taylor Swift, Javier Marías o Dolly Parton, se unen a nuestro altar pagano un actor y un escritor.

Nathan Fillion es el nombre del actor protagonista de la serie de televisión Castle, que demuestra ser un tipo de lo más simpático en muchos sentidos. Por un lado, por el juego que se lleva entre manos con sus fans a través de Twitter, pero principalmente por la parte que nos interesa, por ser creador de la fundación Kids Need to Read (los chicos necesitan leer): una ONG que consigue libros para bibliotecas con pocos recursos. Igual tiene algo que ver con el hecho de interpretar a un escritor en la citada serie, y ser hijo en la vida real, de dos profesores de literatura.


Stephen King

El otro santo sí que es escritor en la vida real, y sus ficciones llevan poniendo los vellos de punta a millones de lectores desde hace décadas. Se trata del inquietante
Stephen King, todo un clásico de los best seller de terror y misterio, que se ha transformado en mecenas bibliotecario ayudando a la Biblioteca de Bangor, en el estado de Portland, ciudad en la que reside. Y entre cuyos problemas se encuentra uno que en la Biblioteca Regional de Murcia, fue una tortura propia de un relato de terror de King, durante muuuucho tiempo: las goteras.

Hasta 3 millones de dólares donarán King y su esposa, para la rehabilitación del edificio que data de 1912, y al que han entregado durante los últimos años diversas cantidades para su preservación y mantenimiento. Lo que de nuevo nos lleva a suspirar preguntándonos: ¿cuándo en nuestro país el mecenazgo a bibliotecas se convertirá en un motivo de desgravación fiscal?

Lápida para los Ramones
en el cementerio de Stephen King
Y como Stephen King aparte de músico aficionado, siempre ha sido un roquero de pro. Declarado fan, entre otros grupos, de The Ramones (con los que llegó a colaborar): ¡qué casualidad! que precisamente la Biblioteca del Congreso de Washington haya incluido hace una semana el disco debut de los Ramones (Ramones, 1976) dentro de su colección permanente de grabaciones sonoras a preservar.

Así pues con uno de sus temas señeros nos despedimos, I wanna be sedated, en un vídeo que recuerda un tanto al Harlem Shake, la última parida pseudomusical del momento.




jueves, 21 de febrero de 2013

Carnés ilustres


El estereotipo bibliotecario nos pinta en ocasiones con rasgos propios del síndrome de Diógenes: acumulando libros, documentos u objetos desvencijados que nos resistimos a tirar a reciclaje. No negamos que estemos necesitados de algún tipo de tratamiento psiquiátrico (pero el gremio al completo, sin excepciones) pero desde luego no será por el afán acumulativo en nuestra biblioteca.

El placer que sentimos al tirar nuestras antiguas fichas de préstamo (que había que marcar con un fechador con cada nuevo préstamo) o en retirar los antiguos carnés de la biblioteca, para los que exigíamos dos fotografías tamaño carné; es casi tan inconfesable como cuando nos podemos deshacer de algún best seller pasado de moda, haciendo canastas con el contenedor del reciclaje.

Y por culpa de esas aficiones, nunca nos pasará lo que le ha pasado a la Biblioteca Pública de Chicago, entre cuyas antiguas fichas firmadas por los lectores al retirar una obra en préstamo, se ha localizado la firma del mismísimo rey del rock.

El autógrafo del Elvis adolescente en la ficha de la biblioteca,
y el autógrafo de la estrella consagrada

Un Elvis Presley de 13 años, mucho antes de que Rizzo pudiese cantar aquello de: Elvis aleja de mí esa pelvis en el musical Grease, era asiduo de la biblioteca, de la que retiró en préstamo: El corazón valiente, la vida de Andrew Jackson para jóvenes.

El pasado verano la valiosa ficha de préstamo se subastó alcanzando la cifra de 7.500 dólares. ¿Cuánto daríamos nosotros por encontrar autógrafos de mitos como Elvis en nuestras fichas?, ¿y si algún famoso de incógnito visitó nuestra biblioteca, y nosotros descerebrados, tiramos su firma a la basura?

En fin, no nos consta que grandes estrellas hayan acudido a nuestro centro como usuarios, de hecho sólo tenemos noticias de una concursante de Gran Hermano que fue usuaria nuestra durante un tiempo; pero mucho nos tememos que de su firma poco íbamos a poder sacar. Aunque bien pensado, el que una concursante de ese programa sea usuaria de una biblioteca, ya es un notición (a ver si al final resulta que es un experimento sociológico como sostiene la Milá).

Pero como nada es casual en este blog, esta aparentemente anecdótica noticia entronca con un proyecto en ciernes que estamos estudiando, pero del que de momento nada podemos decir. Eso sí, lo que nos ha venido a la mente es una entrega de la extinta sección de nuestra revista: Los tebeos no son cosa de niños, en la que recomendábamos cómics, fantaseando con celebridades que hubiésemos querido como usuarios de nuestro centro.

Y es que nuestros usuarios no son secundarios, ni figurantes en nuestra biblioteca: son las estrellas de las películas que nos montamos cada día para seguir adelante.


viernes, 11 de enero de 2013

Je t' aime...moi non plus 2.0


Uno de los sentidos que más recuerdos despierta es el olfato, ya lo agasajamos en Drogas de tapa dura, pero la inspiración olfativa no termina aquí; y en estos tiempos rendidos al culto a la celebridad, no va a quedar famoso que no tenga perfume propio.

En este caso, recordamos a la inglesa más afrancesada y sensual de los 60: la escuálida Jane Birkin y el perfume creado-inspirado por y para ella: L’Air de Rien. Siguiendo sus indicaciones, la fragancia debía evocar a polvorientas bibliotecas y libros antiguos; y para ello, la perfumista Lyn Harris recurrió a aromas como el musgo de roble, el neroli, el ámbar o la vainilla.

Tendríamos que preguntarle a nuestra compañera Reme Zaragoza (en este caso, Reme no tiene identidad secreta, y pasa de la tontería de las iniciales) si ella huele algo similar cuando, ataviada con bata blanca y guantes cual doctora camino del quirófano, se nos pierde por los depósitos de la biblioteca expurgando donaciones. Pero pensándolo mejor, y aún siendo una persona encantadora, mejor nos ahorramos su, más que probable, abrupta respuesta.

Polyester: auge y caída del sistema Odorama

Lamentamos no contar con un sistema de Odorama en este blog, con el que impregnar las pantallas de nuestros seguidores, pero no por ello vamos a renunciar a la sensualidad.

Si hay un lugar común cuando se habla de la Birkin, es su matrimonio con Serge Gaingsbourg, y por supuesto el tórrido tema con el que titulamos el post. Pero no vamos a ser tan obvios como para terminar con este clásico, interpretado originariamente por Brigitte Bardot. Podríamos recurrir al extraño dúo músico-erótico formado por Prince y Kim Bassinger en su disco Scandalous, o a los orgasmos a 45 rpm de Donna Summer en I feel love, pero porque todo quede en familia, elegimos a Charlotte Gaingsbourg.


B.B: Bardot y Birkin en la cama sin Gaingsbourg
 Actriz consolidada de interesante carrera, y además cantante de lo más estimable (al menos, más que su hermanastro Lulu Gaingsbourg, que de momento parece un pálido sosias de su padre), y el que podría ser su propio Je t’aime…moi non plus escrito por Jarvis Cocker. Banda sonora para un feliz y sensual fin de semana.



viernes, 26 de octubre de 2012

Tu nombre en la batalla


Que duda cabe que las bibliotecas públicas estamos inmersas en la batalla (como todos): en la batalla por la supervivencia. Y sería falta muy grave que después de tantas entradas en que hemos recogido el apoyo de intelectuales, artistas y famosos varios del extranjero para con las bibliotecas; ahora no elevásemos a nuestro altar pagano a un santo varón como es el escritor Javier Marías.

Francamente echábamos en falta un apoyo decidido por parte de figuras relevantes de nuestra cultura a las bibliotecas, pero Marías lo ha enmendado magníficamente. No sólo ya por su artículo de hace dos semanas en su columna de El País, en el que expresaba su estupor ante los presupuesto asignados a bibliotecas para el 2013, sino por su gesto de hace tan solo unas horas.

Al haberle sido concedido el Premio de Narrativa por su novela Los enamoramientos, Marías coherente con sus principios lo ha rechazado. Hasta aquí un gesto que le honra, no ya por rechazar el premio que sus razones tiene, sino por declarar que ojalá se destine el importe del premio a las bibliotecas públicas, que en 2013 tendremos 0 presupuesto por parte del Ministerio.

Estas declaraciones junto con algo que huelga recordar, como es su talento literario, hace que se eleve a uno de los más altos puestos en nuestro Santoral bibliotecario.

jueves, 9 de agosto de 2012

Colmillos ilustrados

Pattinson decidiendo por cuál empezar

Si en el noticiario de las 21:00 h. de una cadena nacional, incluyen como noticia las cuitas amorosas del ídolo juvenil Robert Pattinson; en nuestro blog, arrastrados por ese amarillismo latente que reprimimos pero que nos sale por las costuras, no vamos a ser menos a la hora de abordar las intimidades del joven actor inglés.

El idolatrado protagonista de la saga Crepúsculo, ha tomado una decisión realmente íntima y meditada. El detonante parece ser que ha sido su interpretación en la película Bel Ami, adaptación de la novela de Guy de Maupassant [ver trailer], que ha inquietado al actor al comprobar las grandes lagunas culturales que tiene, por haber abandonado tempranamente los estudios.

Y para subsanar sus carencias intelectuales ha tomado la mejor de las decisiones posibles: sacarse el carné de una biblioteca. Concretamente de la London Library en Piccadilly, un centro entre cuyos usuarios también se encuentra otro británico de cine, Hugh Grant.

Desde aquí deseamos que consiga su objetivo, y ojala que a su legión de seguidoras les de por lo mismo. Después de todo que el galán de moda sea un ídolo a contracorriente del chonismo desilustrado que arrasa entre muchos jóvenes, y que haga gala de querer mejorar a través de las bibliotecas, es un ejemplo de lo más edificante, que desde aquí aplaudimos enfervorecidamente.


Obsequio-estímulo para fans

lunes, 14 de mayo de 2012

Look chic book




Tanto si aspiras a ser una it-girl, como si te traen al pairo las últimas tendencias en complementos, las creaciones de la diseñadora Olympia Le-Tan sin duda te atraerán (y si no ¿qué haces en el blog de una biblioteca pública?).

La diseñadora en cuestión ha lanzado una línea de bolsos-libros que arrasa entre las celebrities, y están destinados a marcar tendencia. Más de un mal pensado (no seremos nosotros quien lo dejemos caer como quien no quiere la cosa) pensará que al menos gracias a estos bolsos, algunas de esas bellezas que acaparan los flashes en los photocall, sentirá lo que es tener un libro entre sus manos (por ejemplo, se nos ocurre Victoria Beckham)

Natalie Portman fan de Nabokov

Pero famosas como Natalie Portman (por cuyas manos han pasado muchos libros al ser graduada en Psicología por Harvard, y hablar cuatro idiomas) luce impecable sobre la alfombra roja títulos como Lolita de Nabokov, en elegantes tonos verdes.

Moby Dick, La peste, Love story, Drácula, Lord Jim o Madame Bovary, son algunos de los títulos que la diseñadora ha convertido en objetos exclusivos que aúnan buen gusto al vestir y al leer. ¿Quién dijo que ser una fashion victim era una frivolidad?


Si la moda es una manera de presentarnos al mundo, y de enviar mensajes sobre nosotros: los bolsos de Le-Tan son el complemento perfecto. Definen por fuera, y quizás (para aquellas que realmente hayan leído esos libros) les definen por dentro. Dicho lo cual, ahora sólo faltaría que Paris Hilton apareciera luciendo el modelo Ulises de James Joyce, para que todo esto quedase en entredicho.

Pero aunque sólo fuera por el delicioso corto que sobre las creaciones de Olympia Le-Tan, ha hecho el director de cine Spinke Jonze, valdría la pena esta estupenda moda.





Más información sobre los bolsos-libros (y cómo conseguirlos) aquí.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Famosos por la causa


Stephen Fry

Y no dejan de sumarse más voces famosas a los movimientos en defensa de las bibliotecas públicas. Los golpes que se están asestando al sistema de bibliotecas públicas en Reino Unido, están siendo de lo más demoledores (y en nuestro país cada vez proliferan más noticias en este sentido). Por eso primero fueron muchas figuras de la música las que alzaron sus entonadas voces en defensa de las bibliotecas; y ahora el muy popular y prestigioso actor, director y escritor Stephen Fry (Un pez llamado Wanda, V de Vendetta o Gosford Park) considerado en Inglaterra como uno de los mejores cómicos de su historia, ha sido el que se ha sumado a la campaña para salvar las bibliotecas a través de Twitter.

El eco de sus palabras ha resultado de lo más provechoso, provocando numerosas donaciones y apoyos por parte de particulares. La lucha del Movimiento de Acción por la bibliotecas del condado de Surrey (al que ha apoyado concretamente Fry) incluye acciones legales contra los planes de incorporar voluntarios a las bibliotecas, tal y como se va a llevar a cabo en las bibliotecas madrileñas.

Stephen Fry digitalmente abrazado a Oscar Wilde,
al que interpretó en el film Wilde (1997)

En Escocia mientras tanto, el escritor de best seller Iain Banks, junto a otros populares autores como Charles Stross o Ken MacLeod han denunciado los recortes en las bibliotecas, que Banks define como “los lugares más civilizados en nuestras aldeas, pueblos y ciudades y deshacerse de ellos o reducir el acceso a ellos es un acto de barbarie”.

Nosotros como no queremos caer en la barbarie (ni en el lamento continuo) cerramos este post con genuino humor british. Una muestra del talento de Stephen Fry, que durante años protagonizó junto al ahora popular Hugh Laurie, la comedia televisiva A bit of Fry and Laurie. Entre sus sketches hay uno localizado en una biblioteca, pero al estar sólo disponible en versión original lo dejamos para quienes realmente tengan ese nivel medio de inglés que figura en la mayoría de los currículum españoles, y cerramos con este otro situado en un restaurante.
 



martes, 7 de febrero de 2012

Mecenazgo country


Dolly Parton publicitando su biblioteca
Según el nuevo ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, una de sus prioridades será la puesta en marcha de una ley de mecenazgo cultural a semejanza de la ley francesa. Ya se oían campanas hace tiempo, y en diversas entradas ya habíamos comentado la envidia que nos daban los americanos con esto del mecenazgo. Así que habrá que ver qué resultados da en nuestro país, y esperemos que las bibliotecas públicas se conviertan en irresistibles objetos de deseo para las desgravaciones fiscales.

Como ya hemos recogido en más de una ocasión, en Estados Unidos varios rostros populares han orientado su filantropía hacia las bibliotecas. Alec Baldwin, Viola Davis, o la cantante country Taylor Swift, que después de donar 6.000 libros a la biblioteca de su ciudad natal, ha vuelto a hacerlo recientemente donando 14.000 libros al sistema de bibliotecas públicas de Nashville (no por nada capital del country), convirtiéndose en una de las donaciones más generosas hasta el momento.

Por su parte otra leyenda del country, como es la muy, muy norteamericana Dolly Parton, lleva años desarrollando una labor en este sentido. La intérprete original del archifamoso I will always love in you que convirtió en megahit la versión de Whitney Houston, creó en los años noventa la Imagination Library,  para fomentar el amor a la lectura entre los niños en edad preescolar. Su método consiste en enviar una selección de libros a través de correo postal a los hogares de los niños, como un regalo mensual.

Isabel Pantoja, ¿futura mecenas?
Este proyecto fue ganando en popularidad, de manera que a partir del año 2000 se ofreció el servicio a cualquier comunidad que llegase a acuerdos de colaboración. Y actualmente la Biblioteca de la Imaginación, atiende a casi 700.000 niños de Estados Unidos, Canadá y Reino Unido, habiendo distribuido casi 40 millones de libros. Todo a lo grande, todo inequívocamente yanqui.

Si la ley de mecenazgo finalmente fructifica, ¿tendremos un equivalente español, y en vez de mecenazgo country, habrá una entrada en este blog bajo el título Mecenazgo folklórico, con Isabel Pantoja de hada madrina, y la Biblioteca Cantora en marcha? Todo dependerá de cuánto beneficie fiscalmente el mecenazgo cultural, para que el repentino amor por la letra impresa florezca en el corazón de nuestras estrellas más raciales.

lunes, 31 de octubre de 2011

Crónica rosa bibliotecaria



 Los últimos post de este blog parecen las cuentas de un rosario, a qué o a quién le recemos dependerá del credo de cada uno, pero las rogativas en bibliotecas no pueden implorar otra cosa que no sea una supervivencia digna dado el panorama.
El engarce en cuestión es por una de las propuestas que el Consell de Cultura de Valencia (del que hablábamos en la entrada previa) incluye en su informe como requisito imprescindible con que paliar los efectos de los recortes: la revisión de las leyes de mecenazgo. El mecenazgo  o la esponsorización son opciones que debemos contemplar las instituciones culturales, aún a riesgo de terminar con más logotipos en nuestra oferta que el maillot de un ciclista; en Estados Unidos nunca han tenido complejos a la hora de bautizar bibliotecas u otras instituciones culturales con nombres de empresarios o famosos.
 En esta ocasión ha sido Taylor Swift, la empalagosa cantante country para adolescentes, que ha donado una considerable colección de libros a la biblioteca pública de la ciudad de Reading, Pennsylvania. A la donación en cuestión, sea una estrategia de marketing cara a sus fans o sincero interés por las bibliotecas; no hay que hacerle ascos en ningún caso, ya que la estrella la ha realizado en asociación con una editorial, y se permitió a los bibliotecarios locales elegir el fondo de libros.
Negocio redondo: la editorial se publicita y distribuye sus fondos, la diva se da una pátina de dadivosa e interesada por la cultura, y la biblioteca sale beneficiada. Nos recuerda la noticia que publicamos hace unos días sobre la filantropía de Bill Gates.

Nosotros por si acaso, aficionados ya a eso de lanzar mensajes en botella, estaríamos encantados de que a cualquier celebrity patria le diera por donar fondos a las bibliotecas para darse publicidad. Eso sí, dado el nivel de los personajes que ocupan la atención mediático-televisiva en nuestro país, la única condición sería que la selección de fondos corriera de nuestra cuenta.